Abril 4, 2008...12:14 am

lo que no entiendo

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son más las cosas que no entiendo que las que entiendo. cualquiera que tenga por lo menos dos neuronas haciendo sinapsis debería poder aceptar que esto es así. las millones de cosas que no entiendo pueden categorizarse, básicamente, en tres grandes grupos:

1) cosas nimias que no entiendo,

2) cosas importantes que no entiendo,

3) cosas importantes que no entiendo y que me indignan o me provocan severas angustias existenciales.

entre las cosas nimias que no entiendo entran sucesos del tipo: cómo puede ser que el detergente con aroma a ‘miel y avellanas’ me dé hambre, o por qué mágico proceso puedo grabar un programa de tv aun estando el televisor apagado o cómo hay gente que realmente conoce los detalles de las peleas entre vedettes o cómo la impresora detecta el grado de urgencia con el que debo imprimir algo y se empaca sistemáticamente para joderme la vida. cosas así. cosas que acepto que jamás voy a comprender y que van a seguir sucediendo sin que me genere una angustia existencial que me lleve a tirarme de un tren en movimiento.

asimismo, hay cosas importantes que no entiendo como el hecho de que alguien se apasione por la Economía (digo, como disciplina teórica), o teorías matemáticas sumamente complejas para mi estrecho cerebro o la lógica analítica o los procesos químicos o por qué los aviones vuelan. se trata de cosas que me infunden respeto y que tengo la esperanza de tener tiempo algún día para que alguien me explique. entonces, no me angustian porque supongo que algún día las entenderé.

el tercer grupo es el más problemático porque no se trata de no entender porque soy unineuronal. se trata de un no entender más bien ideológico: no entiendo y nunca voy a hacerlo. no entiendo cómo los seres humanos nos aferramos autodestructivamente a cientos de cosas que nos matan, nos hacen sufrir, etc. no entiendo cómo hay gente con la cara tan dura como para cagar a cualquier otro ser humano sin inmutarse ni un poquito. no entiendo cómo los hijos de puta que nos rodean pueden vivir haciendo las cosas que hacen. no entiendo cómo hay gente que se desplaza por el mundo siguiendo exclusivamente sus impulsos, sin mirar hacia atrás para ver a cuántos dejó maltrechos por el camino. no entiendo a las personas que hacen favores aclarándote que les debés una. no entiendo a los que hacen favores esperando que les hagan un monumento ni a los hipócritas que andan por la vida diciendo exactamente todo lo contrario de lo que piensan -sobre todo, cuando callarse es más fácil y más digno que mentir-.

estas últimas cosas o bien me indignan o bien me generan angustias atroces, todo depende del estado de ánimo en el que esté. en general, me provocan una mezcla de ambos efectos que se traduce en la imperiosa necesidad de salir con un palo enorme a terminar con la miseria de la humanidad. pero lo pienso un poco y me repliego, porque no deja de ser una ardua empresa para tan pequeña persona.

quizás un día me vuelva ciega y sorda y pueda vivir más o menos como todos los que entienden perfectamente todas estas cosas y nunca se detienen a preguntarse nada. nada de nada.

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