mi madre suele decir que la gente se divide en buena y mala. su hipótesis es que en todos los ámbitos de la vida se encuentra o bien gente buena, o bien gente mala. y ahí se termina más o menos el asunto. hoy voy a matar a mamá: la gente no se divide en buena y mala, porque esa misma gente puede ser buena en algunas ocasiones y mala, en otras. la bondad o la maldad se definen además de acuerdo con los parámetros éticos que uno tenga y dependen, fundamentalmente, de qué tan perjudicado salga uno por las acciones de los otros.
la gente se divide en los que entienden y los que no entienden. y punto.
los que entienden son especímenes raros. es muy difícil encontrarlos, pero están ahí. son la clase de gente a la que no hay que explicarle para qués, ni por qués, ni necesitan que uno les explique los chistes que hace ni las cosas que dice.
los que no entienden son los sujetos nefastos que generan violencia con palos, piedras y aceite hirviendo. esa gente ante la que uno se paraliza porque, ante la emisión de cualquier frase, nos ponen en la inmediata necesidad de decidir: ¿lo apaleo hasta que se convierta en la ameba semimuerta que es? ¿intento explicarle algo que no va a entender aunque tuviera la posibilidad de volver a nacer? ¿lloro por dentro hasta que las náuseas me provoquen un vómito verde que pueda arrojar sobre sus zapatos? son seres lamentables y dañinos, porque ni siquiera pueden aceptar su necedad abominable y necesitan atacar todo aquello que no entienden.
por supuesto, los que no entienden nada están convencidos de que lo entienden todo. tienen férreos sistemas clasificatorios con los que juzgan todo sin pensar: lo que no entra allí, es basura que merece ser eliminada. y se creen muy inteligentes y astutos repitiendo frases hechas, refranes o plagiando cuanta boludez encuentran impresa por ahí. son los que tienen las cosas siempre claras, los que creen que dudar es un signo de debilidad y los que nunca tienen preguntas.
cada vez que me cruzo con los que no entienden, me dan ganas de arrancarme los tímpanos con un sacacorchos y extirparme los ojos con un pelapapas. el solo hecho de percibirlos a mi alrededor me hace rogar por una muerte súbita que me libere de sus miserables idioteces. solo me consuela saber que ellos piensan que la idiota soy yo. mátense, infelices y háganle un inmenso favor a la humanidad.
4 comentarios
Marzo 27, 2008 a las 3:36 am
PERDON NO ENTENDÍ….
JUASSSSSS
Marzo 27, 2008 a las 4:10 pm
“Quien obra mal es porque no sabe.”
“eduquemos, ilustremos a las personas y las haremos buenas; fuera las cárceles y los castigos, pues en el fondo nadie es culpable sino ignorante: no debe haber castigos sino instrucción; y en vez de cárceles, escuelas …”
Sócrates.
(470 adC – 399 adC)
De todos modos a veces pierdo la paciencia y quedo al filo de pasarme al “lado oscuro de La Fuerza” y rebanar un par de sujetos con mi sable láser…
ommmmmmm
(me enyogizo y sigo)
Besos.
Marzo 28, 2008 a las 1:03 am
iluso: me vas a obligar a ejecutar alguno de mis métodos de tortura jajja
Marzo 28, 2008 a las 1:06 am
catto: en los diálogos de platón parece verosímil el hecho de que si uno sabe, no puede actuar mal… el mismo sócrates, al ser acusado de impiedad, intenta definir qué es la piedad en Laques, para justificar sus acciones o la omisión de ellas
pero a vos te parece que la gente que nos rodea piensa eso? decime ya donde consigo un sable láser… es una cuestión de extrema necesidad
besos