Marzo 16, 2008...1:28 pm
maldita doxa
no entiendo por qué hay gente para la que, aun la más mínima conversación se convierte, indefectiblemente, en una guerra sin cuartel. no importa de qué estén hablando, ni qué autoridad tengan sobre el tema, ni qué relación más o menos estrecha puede unirlos con uno: lo único que les importa verdaderamente es que uno les dé la razón. son como soldados voluntarios siempre al pie del cañón, esperando el momento de emitir el enunciado que nos persuada de que estamos en un error.
supongamos por un momento que estoy equivocada sobre determinada cuestión. sé que, de hecho, tengo opiniones sobre muchísimas cosas que no tienen un claro correlato con lo real, pero no puedo ver las cosas de otra manera. ¿es preferible que adopte la opinión impostada de otro y haga ‘como que’ cambié de opinión o es mejor que sostenga con fervor mi propia opinión hasta que el análisis de los hechos me lleve a descubrir por mis propios medios que estoy equivocada? ¿por qué tengo que ser hipócrita y fingir que veo las cosas como lo hacen los otros? en última instancia, ¿a quién afecta mi error?
¿por qué necesitamos que los demás estén de acuerdo con nosotros? ¿por qué no podemos coexistir pacíficamente en la diferencia y en el desacuerdo?
eventualmente, me descubro a mí misma en conversaciones en las que, lejos de simplemente expresar mi opinión, estoy tratando de convencer a los otros vilmente. uso argumentos falaces y me aprovecho de la velocidad con la que puedo regurgitar un enunciado tras otro para generar colosales confusiones que dejan al otro semiatontado. en el preciso momento en el que me doy cuenta, sólo quiero asfixiarme con mis propios puños o espero sufrir mi primer ataque de epilepsia para que la lengua se me enrolle en la boca y me obligue a callar.
me pregunto si eso me sucede a mí o si es una sensación compartida por todos aquellos que en algún momento se encuentran torciéndole el brazo a alguien solamente para que manifieste un triste acuerdo -que siempre es fingido, porque cuando uno se da cuenta de que no puede discutir con alguien, termina diciéndole que tiene razón con el solo objetivo de lograr el silencio-.
Oh silence, make me a mask.
2 comentarios
Marzo 18, 2008 a las 3:10 am
CC…TENÉ RAZÓN…(MANDATE MUDÁ)
Marzo 24, 2008 a las 6:54 pm
siempre hay que mandarse mudá
cuestión de supervivencia
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