Julio 26, 2008

cuando la Fortuna gira su rueda exactamente en sentido inverso a tu suerte, te ofrecen trabajo en lugares a los que se llega en tren-colectivo-sulki-patineta y carro tirado por bueyes [en ese orden]. entonces, si decís que no, los dioses te van a castigar por malagradecida y si decís que sí, tu vida se va a convertir en un infierno sobre ruedas.

¿qué posibilidades habrá de que el año bisiesto termine en agosto? ¿será mucho pedir?

Julio 14, 2008

tráfico numerológico

llego al correo. saco número. 61. miro el indicador de turnos: 44. por el amor de buda, voy a envejecer en esas sillas mugrientas.  van a encontrar mi cadáver reseco antes de que me toque a mí. acto seguido, me digo: estás desempleada. decime un poco qué cosa tenés que hacer con tanto apuro que no podés esperar un rato. es cierto, me contesto. y haciendo un ejercicio de resignación supremo, me siento.

45. 46.46. mierda, dónde está el 46. aparecé enfermo que nos queremos ir. 47. 48. carajo, cuántas cosas tiene para pagar. no deberían permitir eso. deberían ser dos cuentas per cápita. no más. 49. 50. y aquí, el milagro.

una señora que estaba sentada en la fila de adelante, se para. se da vuelta y me habla. antes de que yo pudiera verbalizar un ‘por qué me habla’, me pregunta: qué número tenés. 61, le digo. bueno, me dice, tomá. y así nomás, sin más preámbulos me da el 54. pero usted se va?, le pregunto. no, es que tengo otro. aaahhh, hacen cosas turbias con los numeritos. con razón hay tanto cliente fantasma. no podía creerlo. por una vez en la vida, esas tramollas horrendas que hace la gente me estaban beneficiando a mí.

51. 52. inevitablemente, al acercarse mi nuevo turno, empecé a sentir culpa. una desconocida filantropía apoderose de mí. no es justo que yo haya esperado menos que toda esa gente y que me atiendan primero. no. no. debería darle mi número turbio a alguien más. eso debería hacer. y después recordé todas las atrocidades que me suceden diariamente por culpa de la gente hija de puta. me relajé y esperé el 54. estaba lista para pelearme con quien tuviera que hacerlo.

pero no. la gente está tan amaestrada que nadie dijo ni mu. yo hubiera hecho un escándalo. realmente. por una vez, me tocó a mí. estaba tan sorprendida por la benevolencia del universo que ni siquiera tuve ganas de apuñalar a la señora que me había dado el número bendito cuando, ante mi agradecimiento, me respondió: de nada, mi amor.

Julio 5, 2008

una antorcha para mí

y ahora recuerdo. recuerdo lo mucho que me disgusta esperar. no importa qué esté esperando.  el tiempo de la espera es lo que mata. porque cualquier cosa que uno se ponga a hacer tiene el gusto de ‘estoy haciendo tiempo’. no, mierda, no estoy ‘haciendo tiempo’. tengo catorce millones de cosas para hacer y elijo hacer algunas en este momento. y pienso que es patético buscarse ocupaciones mientras uno espera. y después me acuerdo de macedonio fernández. macedonio decía en algún lugar que uno siempre tiene que tener dos o tres cuestiones existenciales en mente, para entretenerse con ellas mientras espera. pienso que si hubiera nacido hombre, hubiera querido ser como macedonio. con lo bigotes así, con la autosuficiencia de su propia mente. así. volverse tan su propia mente al punto de no necesitar nada. olvidarse del cuerpo. macedonio.

me disgusta esperar especialmente cuando no habría razón para ello. puedo esperar que se haga la comida. puedo esperar el tren si llego temprano a la estación. pero cuando se espera por la decisión, la desidia, la ineptitud o la indiferencia de los otros, me enferma.  porque es como si los otros dispusieran de tu tiempo. y si la vida es básicamente tiempo transcurriendo, entonces, disponen de tu vida. y no, carajo, me niego.

pienso que mucho ‘me niego, me niego’ pero uno siempre está esperando algo. es inevitable. uno espera terminar tal trabajo. uno espera que empiece tal programa. uno espera que venga el colectivo. espera. espera. espera que suene el despertador. yo espero todo lo menos posible. pero a veces me encuentro entrampada y no que queda otra que esperar. no está bueno que me hagan esperar deliberadamente. cuánto más largo es el tiempo de la espera, más irritable será mi estado llegado el momento. más cosas habré maquinado. más sueño sin sueños habré tenido. porque esperar me da sueño. no importa la hora que sea. me da sueño.

hay que abolir las esperas. chau, listo, no espero más. eso hay que hacer. me enrosco tan sin sentido cuando espero que ya ni sé.

Junio 27, 2008

esa gente

esa gente que cree que habla de cosas importantes me enerva a tal punto que, cuando me veo obligada a escucharla por más de dos minutos ininterrumpidos, sólo quisiera tener unas tijeras poderosas para cortarme el nervio que conecta mi oído con mi cerebro.

suele ser la misma clase de gente a la que, si en medio de su discurso sin fisuras, uno le hace una pregunta simple y directa, se la ve poner caras de colores [del blanco al verde, dependiendo de si se asustan o se enojan]. lo que siempre me llama la atención es que, en todos los casos, la respuesta es siempre la misma: un silencio de mirada reprobatoria que puede durar dos o tres segundos y la inmediata recuperación del hilo del discurso.

será que algunos idiotas no contemplamos la posibilidad de hablar sin cuestionarnos lo que estamos diciendo. será que algunos subnormales no concebimos el mismo acto de hablar como un monólogo infinito, cuyo único objetivo es mantener un sonido más o menos regular. será que algunos imbéciles pensamos que un diálogo no es solamente dos o más personas hablando por turnos de cosas totalmente diferentes. será.

o será que hay una epidemia de autismo. todos somos un poco autistas en algún punto. pero en algunos de nosotros, se trata del más liso y primitivo instinto de supervivencia. en otros, el autismo es una de las tantas manifestaciones de su propio ser [al que conciben enorme y flotando por los aires, por encima de las cabezas del resto de los mortales].

esa gente no debería tener permitido articular un lenguaje. ningún tipo de lenguaje. porque ustedes, muchachos, en realidad no quieren expresarse. quieren marcar su propio territorio y lo hacen con ese balbuceo aberrante que no dice otra cosa que ‘aquí hablo yo’ [porque si hablo, tengo el poder]. y no. el poder lo tiene quien puede callarse a tiempo.

si quieren marcar territorio, por favor, háganlo como mejor les sale: orinen como perros frenéticos alrededor de todo lo que quieran reclamar para sí. y listo. todos cuasi felices.

cada vez es más profundo el deseo de transformame en hellen keller.

 

 

Junio 18, 2008

guerra sin cuartel

suena el teléfono.

chica: buenas tardes. la estoy llamando de american express para ofrecer nuestra tarjeta dorada.

yo [carcajada]: te agradezco, pero no tengo tanto dinero como para tener una tarjeta dorada.

chica: ¿con quién estoy hablando?

yo: ¿cómo? ¿vos llamaste y no sabés con quién estás hablando?

chica: no. se trata de un sistema de blablablablalblabla [aquí intento recordar lo que dijo, pero mi mente se niega]. es para su seguridad.

yo: me parece muy bien. no me interesa la tarjeta.

chica: ¿cómo no le interesa si todavía no escuchó los beneficios?

yo: no tengo que darte explicaciones a vos. no me interesa y punto.

chica: ¿usted qué tarjetas usa?

yo: no uso tarjetas.

chica: ¿y cuenta corriente tampoco?

yo: tampoco. odio los bancos, las tarjetas y todo lo que venga aparejado con ellos… ¿entendés o te lo tengo que explicar?

chica: disculpe las molestias. que tenga un buen día.

yo: vos también. no vuelvas a llamar.

terminen de invadirnos en nuestras propias casas por teléfono. no quiero tarjetas de crédito, ni celulares, ni beneficios para hacer llamadas larga distancia. la última vez que los del telmex llamaron, prácticamente tengo que ir a apuñalar in situ a la infradotada que empezó a recitar prefijos para asegurarse de que cuando digo: ‘no hago llamadas de larga distancia’ yo supiera de qué estaba hablando. yo lo sé, estúpida. aprendé a callarte cuando alguien te dice que no y te vas a transformar en el eslabón productivo que esa empresa intenta que seas.

no quiero hablar más con esclavos programados. menos me interesa atender, decir ‘hola’ y que del otro lado suene una voz grabada. la próxima vez, me ahorco con el cable del teléfono y les dejo una carta incriminándolos, infelices.

 

 

Junio 9, 2008

manejo de la ira

quisiera poder blandir un garrote enorme, lleno de clavos punzantes, y propinárselo repetidas veces en el cráneo a quien rija los designios del universo. quiero pegarle hasta que los brazos me duelan como si me hubieran sido extirpados de cuajo. porque no puede ser.

siempre hay una mancha. no pido felicidad eterna. pido que cuando aparece algo que pinta más o menos bien, no tenga aristas altamente cortantes. tampoco pido que las cosas sean permanentemente inmaculadas. estoy preparada para aceptar que las cosas se corrompen, se pudren, se mueren, se terminan. como sea. pero no puedo andar lidiando con manchas de movida, porque no es justo. no vale. no juego más.

te juro que cuando te agarre, gran ordenador del cosmos, las siete plagas de egipto van a ser poco en comparación con lo que pienso hacerte.

aunque sea lo último que haga. sabelo.

 

Mayo 29, 2008

el reino del revés

una cosa es que algunos eventos de la vida no tengan siquiera similitud con lo que uno podía haber imaginado. otra cosa es que ninguno de los eventos de la vida se acerquen ni siquiera un poquito a la idea previa que uno tenía. pero ni un poco.

no digo que sea ni mejor ni peor, ni bueno ni malo. simplemente, es descolocador. porque uno venía con un chip que de algún modo estaba preparado para procesar ciertas cosas con mayor o menor velocidad. pero cuando todo se da vueltas como una media, uno no puede dejar de preguntarse: pero… ¿y entonces?

la sensación es la de que los hilos del universo se han enredado y que el loquito que los maneja se drogó hasta la inconsciencia y está babeando sobre ellos. no puede haber otra explicación. o sucede esto o el chip que vino provisto tiene algún desperfecto de fábrica. o quizás haya que actualizarlo cada tanto y nadie te avisa.

porque lo cierto es que nadie te avisa de nada. vos ves a la gente viviendo o fingiendo vivir sus vidas y cuando te toca a vos, nadie te avisa. todos te miran con cara de yo-no-sé-cómo-se-hace. y vos sabés que ellos saben, que vos no sos el primer mortal al que le pasan esas cosas que nadie te avisó.

si es cierto que uno debería ser siempre un poco improbable, el universo se está yendo de mambo y más que improbable ya es absolutamente inverosímil.

se vende, alquila o permuta chip cerebral perimido por uno nuevo o lobotomía express. se escuchan ofertas.

 

Mayo 11, 2008

la enemistad de la cosas

las cosas que nos rodean parecen ingenuos objetos inanimados que están ahí como testigos mudos de todo lo que nos acontece. sin embargo, no son ni ingenuos ni inanimados. sépanlo. hay algo en ellos que se pone al descubierto en situaciones extremas, esto es: la evidente voluntad de los objetos de cagarnos la vida en el peor momento. y es así. si tu vida pende de un hilo, si tenés alguna urgencia, el objeto se retobará como nunca antes, con la única meta de entorpecer el curso de tus acciones, amparado -el muy hijo de puta- en la impunidad que se supone le otorga el hecho de ser supuestamente inanimado.

si tenés que imprimir un parcial, un trabajo para entregar y tenés el tiempo justo, invariablemente la impresora se atragantará con el papel, hará explotar el cartucho o simplemente se negará a funcionar.

llegás a tu casa después de un largo día de trabajo. lo único que querés es darte un baño caliente y meterte en la cama. hay un noventa por ciento de probabilidades de que el diafragma del calefón decida cagarse justo en ese momento. entonces, el reventado encima se te va a reír en la cara, porque saldrá agua caliente de las canillas que no te sirven para nada y no de la única que precisás.

el servicio de internet suele ser bastante estable. en el momento en el que tenés que enviar un mail urgente, el modem apaga su lucecita de online hasta el día siguiente. lo mismo ocurre invariablemente con los mensajes de texto: cuando mandás mensajes boludos, van y vienen sin problemas; cuando necesitás imperiosamente comunicarte con alguien, el mensaje queda pendiente o falla.

el lavarropas va a decidir no centrifugar cuando hayas puesto a lavar colchas pesadas, sábanas o cualquier elemento difícil de retorcer. no cuando laves tu ropa interior ni un par de pantalones. lo mismo sucede con el horno: cuando querés hacer una milanesa, funciona como los dioses. el día que preparaste una super fuente de algo que sólo podés cocinar al horno, el quemador se niega a mantenerse encendido.

las fuerzas del universo no se contentan con ponernos en el camino a la gente. parece que la cantidad de infradotados que uno debe tolerar por día no cubre la cuota de pequeñas catástrofes cotidianas que debemos cumplir. no, no. los objetos están ahí para cumplir la misma misión en la vida que la gente idiota. it’s a fact.

así que, para alejarnos de todo mal, no basta con irnos a vivir a una isla desierta. porque allí también, lo que nos rodee, nos mirará con ocultos ojos ciegos, esperando el peor momento para darnos la estocada final.

 

Abril 30, 2008

al carajo

si uno tuviera siempre en la punta de la lengua un ‘andate al carajo’, las cosas serían mucho más simples.

un ‘andate al carajo’ bien puesto vale más que mil palabras. pero no. uno se reprime, se lo guarda, se lo dice a sí mismo. nunca se lo decís a esa compañera de trabajo que siempre se queja de todo a los gritos y que encima se cree juez de la vida de los otros. nunca se lo decís al tipo que te atropella por la calle, ni al colectivero que no frena en la parada, ni a la vieja pelotuda que sube y te exige que le des el asiento. no se lo decís al idiota que te toca el timbre para venderte ballenitas, ni a los empleados municipales que se pasan todo el día meta martillo neumático y te dejan la calle como chernobyl. no se lo decís a los que hacen mal, ni a los que te irritan, ni a los que te estafan, ni a los que mienten.

y cada ‘andate al carajo’ que reprimís se te acumula junto con los otros, como los cadáveres que guardás en el placard. y un día funesto, una viejita fragilísima comete el error de rozarte con su bastón, por ejemplo, y ahí le zampás con una furia descontrolada todos los ‘andate al carajo’ que se venían metiendo a presión en las circunvoluciones de tu cerebro. y como la pobre viejita no tiene la culpa, propongo empezar a soltar todos los ‘andate al carajo’ que uno crea correspondientes.

después, habría que hacer un gran cartel que dijera ‘andate al carajo’, pegarlo en un globo aerostático e ir metiendo en la canasta a todos los que lo merecen. y cuando estén ahí arriba, mirando todo como sin entender, enviar un misil al centro mismo del globo.

y al carajo.

 

Abril 24, 2008

la rueda de la Fortuna

estimada Fortuna, Suerte o como quieras llamarte hoy:

me tenés harta. en serio. no puede ser que siempre gires tu rueda en el mismo sentido ni que cada vez que estoy a punto de atrapar algo, pegues un manotazo y todo vuelva a cero, a empezar de nuevo.

así no juego más. gira tu rueda sola. ya no me importa lo que me hagas. ya no espero que un golpe de tu mano me sea favorable. ya entendí el mensaje: te gusta irritarme. andá a girarle ruedas favorables a los otros, que es algo que te sale muy bien. sabé que ellos, de todas formas, no lo saben. creen que obtienen cosas porque se las merecen. así que, si estás esperando que alguno de tus favorecidos te rinda tributo, esperá sentada, querida, porque eso nunca va a suceder. nada peor que gente insignificante, creyendo que merece cosas determinadas como producto de sus acciones.

te diría que te metieras la rueda en el culo, pero no tendría sentido puesto que, siendo una diosa, no vas a aceptar órdenes de una simple mortal. no me importa. solamente quiero que sepas que sé lo que hacés, que me doy cuenta y de que estoy dispuesta a resistirlo con el estoicismo más extremo. liberada de tus caprichos, ya no tengo nada que perder.

estamos en guerra, sabelo.

y esto recién empieza.